Opinión: Chile se blinda ante los gigantes del ecommerce

LOS IMPUESTOS A PLATAFORMAS EXTRANJERAS DE ECOMMERCE: MÁS QUE BLINDAJE, POROSIDAD Y REGULACIÓN PARA UNA PROFUNDIZACIÓN MAYOR DEL USO.

 En una conversación ocurrida hace sólo un par de años, un gerente de una cadena de centros comerciales, señalaba que había que generar blindajes ante la irrupción del ecommerce, volcando todos los esfuerzos en detener la “potencial fuga” de clientes de las superficies físicas por las compras en el canal internet. Es difícil reaccionar imponiendo diques a tendencias en alza; es nadar contra la corriente y perder sintonía con los usuarios y consumidores. Y lo que ha ocurrido, por el contrario, es que el consumidor se ha ido adaptando tanto a facilitadores como a los diques que se le interpongan.

Es en ese contexto, es que surge la discusión de los blindajes e incorporación de la normativa de pago de impuestos a la renta, IVA y arancel de importación a plataformas como Aliexpress, Amazon, incluso las de arriendo / hospedaje como Airbnb y de transporte (Uber, Cabify). Claramente la cifra alarma por la penetración de estas plataformas en la cotidianeidad del usuario chileno. Según un estudio realizado por Kawésqar Lab a mediados del 2017, del total de compras de ecommerce en la categoría de vestuario mujer entre 27 y 38 años en Chile, las que representaban a marcas compradas en canales como Aliexpress representaba, en su conjunto, el peso que tiene Paris o Ripley.

 

Ahora bien? Dónde están las alarmas y necesidades de las autoridades del gobierno en regular e incorporar normativas de impuestos y aranceles, donde el usuario y el canal de compras, terminarán incorporando estos nuevos costos. La reacción inicial es que este tipo de medidas impactará negativamente en los usuarios frenando (y blindando) el crecimientos de estos canales en relación con los canales y retailers ya establecidos. Han existido reclamos desde los usuarios que este tipo medidas atenta contra sus preferencias y usos, que acciones como de cobrar aranceles o IVA, terminará por disminuir su uso y frenar el crecimiento de las mismas.

En mi opinión, el efecto será contrario. La tendencia está al alza y en crecimiento; el ecommerce y aplicaciones como Uber y Airbnb, llegaron para quedarse. El usuario es adaptable. En un principio habrá una molestia, pero el beneficio (el acceso al producto, la marca, la conveniencia, la profundidad en mix, el desplazamiento seguro, el hospedaje asociados a experiencia) seguirá siendo aún mayor (respecto del costo impositivo). Aunque se le pongan diques, el crecimiento se mantendrá. Un ejemplo, es observar el comportamiento del usuario chileno, en Región Metropolitana para el periodo de Marzo a Mayo 2018 observado en el tracking de compras de Ecommerce que viene realizando desde el 2017. A pesar de los prejuicios con la compra de vestuario, asociado a problemas con la talla y calce,  inconvenientes en el despacho, la mirada pasiva de algunos centros comerciales, los costos de despacho e impuestos internalizados en diversos canales de compra, ya representa el 20% del total de compras de ecommerce del periodo (en unidades). Eso refleja el crecimiento sostenido que no se verá afectado por medidas regulatorias.

Si observamos un caso similar, frente al llamado de las autoridades de no usar aplicaciones como Uber o Cabify como medios de transporte por su falta de regulación, permisos y seguros, el usuario los sigue utilizando. En un reciente estudio sobre residentes de la zona centro- oriente de Santiago del mes de Junio de Kawésqar Lab,  un 25% de ellos ya tiene estas aplicaciones como un medio de transporte habitual. Ahí vemos el reflejo de una necesidad y búsqueda de satisfacción y calidad que resuelve necesidades como usuario y persona.

En síntesis, si bien la medida pareciera ser un dique al impulso de uso de estos canales de compra y aplicaciones; será más bien un efecto de corto plazo (en cuanto reclamo desde el punto de vista del usuario por el traspaso de estos costos). No obstante,  por un lado,  permitirá la regulación, pero pero otro, no será impedimento para el freno al crecimiento sostenido en el uso de estos canales, y por consiguiente, la satisfacción con los mismos. La adaptación es una característica de los consumidores y frente a trabas en dimensiones de alta satisfacción, se generan procesos adaptativos de mejora para continuar con los mismos. Más aún, cuando refiere a calidad de vida, uso del tiempo y satisfacción personal, entre otros aspectos.